Una curiosa conferencia

A veces, rebuscando en ferias y librerías de viejo,  se encuentran obras de curioso contenido, como la que hoy presentamos.

PORTADA El fabricante y el tintorero

Recoge una conferencia que impartió el químico colorista Juan Vila Baqués en el Instituto Sallarés y Pla de Estudios Técnicos, Económicos y Sociales de Sabadell.

Es una amena disertación acerca de los problemas derivados de la tintura conjunta de la lana con fibras regeneradas y con fibras artificiales. Añade interés que, tanto la conferencia como el libro, son del año 1956  y reflejan la situación de la industria textil en la España de aquella época.

Entre otras cuestiones interesantes habla de merinova, una fibra obtenida de la caseína, la proteína de la leche, que entonces se fabricaba en Italia. Se mezclaba con lana para hacer hilo destinado a diversos usos en la industria textil.

Intrigados por saber qué fue de tan prometedora fibra, hemos seguido la historia de la merinova en documentos posteriores a la publicación del libro. Lamentamos tener que contarles que se dejó de emplear en prendas textiles, pues parece ser que, si les caía encima una lluvia imprevista, desprendían un desagradable olor entre leche agria y queso fermentado.

Un clásico imprescindible

img009 Roquero, Ana y Córdoba, Carmen. 1981. MANUAL DE TINTES de origen natural para lana. Ediciones del Serbal.

ISBN 84-85800-03-6

Es una obra, ya histórica, pero imprescindible para cualquier aficionado español a la tintorería.

Todavía se pueden encontrar ejemplares buscando en Iberlibro. De vez en cuando también se ve alguno en la Feria de Libros de la cuesta de Claudio Moyano en Madrid.

Creemos que una nueva edición, revisada en los contenidos botánicos, tendría tanto éxito como la anterior, dada los conocimientos y gran experiencia que las autoras tienen sobre la tintorería con sustancias naturales.

Sobre el origen de la lana merina

Las librerías “París-Valencia” (Pelayo 7, 46007 Valencia) tienen, desde hace años, el acierto de reproducir libros antiguos que ponen al alcance del lector curioso a un precio moderado.

Uno de ellos, del que recomiendo su lectura, es una copia facsímil de 1993. El original es un delicioso opúsculo de 69 páginas que se publicó en Madrid en 1814.

Reproducimos su portada:

LEO, LUEGO EXISTO

Entre otros datos curiosos cuenta que el rey Eduardo III de Inglaterra  importó 3.000 cabezas de merino de Castilla a mediados del siglo XIV.  Otro tanto hicieron Enrique VIII y su hija Isabel I en sus reinados.

En 1792, por mediación de la condesa de Campo Alange salieron de nuevo para Inglaterra 5 carneros y 35 ovejas del mejor merino castellano.

A otros países europeos también llegó el merino español: en 1723 a Suecia; en 1797 a Dinamarca ovejas de los mejores rebaños del Escorial y del monasterio del Paular; a Holanda en 1789 y 1792; a Prusia en 1786 y a Hungría en 1775, por citar algunos ejemplos.

Es lamentable que, en la actualidad, en el siglo XXI, si se quiere calcetar con lana pura de merino, haya que comprar madejas procedentes de Nueva Zelanda o del Reino Unido.

Las tiendas de lanas en nuestro país son, en casi su totalidad, franquicias de marcas italianas, francesas, inglesas y japonesas. Los intentos de cooperativas y artesanos, criadores de razas de ovejas autóctonas, son encomiables pero todavía anecdóticos.

¿No sería el momento de una Pragmática Real (como aquellas que prohibían el lujo a los plebeyos),  ordenando el uso del merino español? Eso sí, siempre que a la par se protegiese y relanzase la industria de la lana merina española, que tan bochornosamente hemos dejado perder en este país.