No todo lo bello tiñe

Hay flores que, con colores intensos y brillantes en sus corolas, no sirven para teñir lana ni usando mordientes, ni prolongando los tiempos de cocción hasta agotar el baño.

Sirva como ejemplo mi fracaso con las flores de la malva común, Malva sylvestris L.

flores de malva
flores de malva

Jardines, bordes de senderos, alcorques, baldíos y, en general, cualquier zona nitrificada, se llenan de malvas a finales de la primavera. Sus flores son vistosas, de unos 5 cm de diámetro, con cinco pétalos de color variable, que va desde el magenta pálido hasta el púrpura.

Las flores se separan bien de los pedúnculos y son fáciles de recoger porque como las plantas suelen alcanzar unos 70-80 cm. de altura de media y tienen una abundante floración, la empresa no resulta demasiado fatigosa.

En los experimentos he utilizado lana xisqueta mordentada con alumbre. Las flores de malva, limpias de cualquier resto ajeno, fueron a la cazuela metidas en una bolsa de rejilla.

El agua del baño, a medida que cocía, iba tomando un color rosa pálido, pero la lana no mostraba ningún síntoma de querencia por él. Pasado el tiempo oportuno y casi consumida el agua, la lana no tenía ni tan siquiera un ligero matiz que alterase el marfileño primitivo.

¿Por qué unas flores que tienen un color intenso son incapaces de teñir la lana? La respuesta está en la explicación de lo que son los cromóforos, los cromógenos y los auxocromos.

Los cromóforos (= que portan el color) son las moléculas responsables del  color de un material vegetal.  Es decir, son las moléculas capaces de absorber determinadas longitudes de onda de la luz y reflejar otras. Las que reflejan son las únicas que llegan a las células sensibles del ojo humano provocando en el cerebro la sensación de color.

Los cromógenos (= que generan el color) son los compuestos orgánicos que en su composición llevan moléculas cromóforas, una o más de una.

Los pétalos de las flores de malva tienen cromógenos con moléculas cromóforas. Estas moléculas absorben selectivamente las radiaciones azules y verdes del espectro y reflejan las rojas, anaranjadas y púrpuras. De ahí que nuestro ojo pueda percibir las variaciones del magenta al rosado de las corolas.

Si lo contamos del revés podemos decir que las flores de malva son coloreadas porque en los pétalos tienen cromógenos con cromóforos.

Los auxocromos (= que aumentan el color)  son moléculas, de variada composición y naturaleza química, que actúan sobre los cromóforos modificándolos de tal forma que puedan transferirse a otros materiales.

Para convertir un cromógeno en colorante, por muchos cromóforos que tenga,  le hace falta algo más, le hacen falta los auxocromos.

Los cromógenos de las flores de la malva tienen cromóforos, pero no tienen auxocromos, para desesperación del botánico tintorero.

Creo que debo de advertirles, aunque ya se habrán dado cuenta a estas alturas del relato, que las plantas son muy suyas en esto del color.

La flor de Jamaica (Hibiscus sabdariffa L.) es prima hermana de la malva (pertenecen ambas a la misma familia de las Malváceas) y además de cromógenos con cromóforos, que dan a sus flores color púrpura, tiene auxocromos que son los responsables de que sus flores tiñan la lana de un bonito color magenta.

pétalos de la flor de jamaica
pétalos de la flor de Jamaica

lana teñida con flor dde jamaica

 

 

Hoy nos sacamos los colores (I). Del color amarillo

En Botánica solo es posible identificar una planta si se puede cotejar, paso a paso, con la  descripción de la especie a la que se sospecha que pueda pertenecer.

La exactitud de estas descripciones depende del conocimiento de la terminología que tenga el científico. Es fácil traducir al lenguaje escrito datos que son mensurables, como tamaño y forma; más difícil es hacerlo con los que dependen de apreciaciones subjetivas, como es el caso  del color.

El léxico botánico es muy rico en nombres, de raíz griega o latina, que califican el color de los órganos de las plantas. Algunos forman parte del lenguaje coloquial, como dorado y lívido, pero otros no son de uso popular, a pesar de lo ajustado de su calificación.

En nuestros experimentos tintoreros a menudo nos encontramos con el reto de describir el color de las lanas teñidas con plantas.

En general no son colores bien definidos, suelen tener matices de otros tonos que les dan originalidad y belleza, pero al mismo tiempo gran dificultad para describirlos.

A manera de curiosidad exponemos a continuación algunos términos  con ejemplos de nuestra base de datos tintóreos.

SOBRE EL COLOR AMARILLO

Ambarino. Amarillo con tonalidades anaranjadas variadas, como el ámbar.
Ambarino. Amarillo con tonalidades anaranjadas variadas, como el ámbar.

 

LIMON
Citrino. Amarillo vivo con un toque de verde, como la cáscara del limón.

 

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Crocino. Amarillo con mezcla de rojo y naranja, como el estigma del azafrán.

 

ocre.buena.1
Ocre. Amarillo mezclado con marrón, como la cáscara molida de la granada.

 

SULFUREO
Sulfúreo. Amarillo pálido con un ligero matiz de blanco, como el mineral de azufre.

 

huevo
Vitelino. Amarillo intenso, como la yema del huevo de gallina.

A continuación mostramos tres ejemplos de amarillos conseguidos tiñendo  lanas con frutos de Maclura pomifera (Raf.) C.K. Schneid. y  Rosa sp. y con flores de  Calendula arvensis L.

Tenemos que advertir que los calibrados de color de las pantallas de ordenador son variables. Por ello es posible que se produzcan diferencias de matiz en la observación de las imágenes respecto a los originales.

lamina colores lana amarillos