COLORES DE PRIMAVERA

Sonchus tenerrimus L. es una planta urbana, de la familia de las Compuestas, que empieza a florecer a primeros de abril.

En Madrid abunda en alcorques, setos, parterres, vallas e incluso se cría en grietas del pavimento adosada a paredes de edificios.

Las flores, de un amarillo vitelino, se agrupan en cabezuelas en los extremos de los tallos.

Cabezuelas de Sonchus tenerrimus
Cabezuelas de Sonchus tenerrimus

Es una planta generosa en su floración; sin  malicia en su anatomía, pues no tiene glándulas urticantes, ni espinas, ni aguijones; fácil de ver y sencilla de recolectar.

Para el tintorero urbano esta planta es un estímulo; el caldo de la decocción de sus flores tiñe la lana de un  bonito amarillo que se potencia a vitelino con un ligero toque de entonador alcalino.

Puede parecer, a veces, que la tintorería con materias naturales es un proceso solo para iniciados, un aprendizaje que solo se puede transmitir en largas y costosas sesiones de trabajo y que requiere de grandes habilidades para conseguirlo. No se lo crean.

Si quieren comprobarlo por su cuenta solo les  hace falta: un poco de alumbre, dos cazuelas, lana de oveja sin teñir y flores de Sonchus  recogidas por la calle.

Aquí pueden ver el resultado:

lana xisqueta teñida con flores de Sonchus tenerrimus
lana xisqueta teñida con flores de Sonchus tenerrimus

Hagan la prueba; merece la pena.

 

No todo lo bello tiñe. El caso de los lilos de California

En primavera los días se alargan y aumentan las horas de luz. Las plantas perciben el cambio y activan sus mecanismos de floración. Algunas lo hacen antes de desplegar las hojas, como es el caso de los olmos, que deben su amarillo primaveral a los frutos, que son precoces en relación a la foliación.

También se comportan así algunas magnolias, como Magnolia denudata Desr., y de ahí le viene el nombre específico de desnuda.

Magnolia denudata Desr.
Magnolia denudata Desr.

Son muchos los árboles y arbustos con el comportamiento contrario: cuando florecen  están bien cubiertos de hojas. Es el caso de los lilos de California (Ceanothus sp.), que llaman la atención a distancia por sus abundantes flores azules. Hay ejemplares muy bonitos en Madrid, en la Chopera del Parque del Retiro, en la explanada que rodea al Bosque del Recuerdo.

Lilo de California en el Parque del Retiro
Lilo de California en el Parque del Retiro

 

Al contemplar las flores, el botánico tintorero piensa que tal vez los pétalos tengan, además de cromóforos, auxocromos que permitan teñir lana con maravillosos tonos azules. Por aquello de “marzo ventoso y abril lluvioso…” hay muchas inflorescencias caídas en el suelo que se pueden recoger sin arrancar ni una sola de las ramas del arbusto.

Inflorescencias del lilo de California.
Inflorescencias del lilo de California.

 

Nada más sumergir las flores en agua fría, la colorean de un azul intenso.  Calentando hasta llegar a ebullición el líquido oscurece a un añil profundo que alimenta la esperanza de conseguir, por fin, lana teñida de azul sin usar índigo ni hierba pastel.

Azul de Ceanothus.2

 

Por muy bien preparada y  mordentada que esté la lana y por mucho tiempo que se deje cocer en el precioso baño de añil, la fibra no se tiñe. Ni tan siquiera se oscurece y, al aclararla, se van por el sumidero el agua azul y la esperanza del tintorero.

Ya se sabía, las plantas son muy suyas y no todo lo bello tiñe.